jueves, 29 de octubre de 2015

Formas no personales del verbo.

Las formas no personales del verbo son el infinitivo, el gerundio, y el participio. Son llamadas formas no personales por carecer de una forma que indique su persona, número, modo o tiempo. Dichas formas no pertenecen a la conjugación verbal.

El infinitivo.

El infinitivo es una forma no personal del verbo caracterizado por terminar siempre ar-er o ir.

Los infinitivos son muy importantes a la hora de conocer las reglas para conjugar los verbos. Cada modelo de infinitivo, es decir, cada verbo terminado en ar, er o ir se conjuga siguiendo unas reglas comunes para cada caso. Por tanto, aprenderemos cómo se conjugan cada uno de estos tres infinitivos, también aprenderemos cómo conjugar otros verbos, aplicando las reglas de conjugación del tipo de infinitivo de que se trate.

Ejemplos de infinitivos terminados en ar: cantar, estar, maniobrar, evolucionar.

Ejemplos de infinitivos terminados en er: temer, satisfacer, correr.

Ejemplos de infinitivos terminados en ir: partir, freír, combatir, emitir.

El gerundio.

El gerundio es una forma no personal del verbo caracterizado por expresar una acción continua, en desarrollo constante.

Ejemplos de gerundios: Andrea está corriendo. El gerundio posee un aspecto imperfecto porque está expresando una acción no terminada.

Otros ejemplos de gerundio: Esther está estudiando.

El participio.

El participio es otra forma no personal del verbo que indica la acción tras haber finalizado. Los participios se forman añadiendo los sufijos -ado o ido-, dependiendo de la conjugación del verbo.

Ejemplos de participio:

Mi hermano ha concluido sus estudios universitarios.

Coherencia.

La coherencia también se asocia a aquello que resulta entendible a partir de la lógica. Un político hablará con coherencia si no realiza promesas imposibles de cumplir ni distorsiona la realidad. Lo contrario sería que prometiese cosas que no podrá cumplir.


Este concepto resulta especialmente subjetividad, dado que la falta de coherencia puede ser muy grave en ciertos contextos, pero algo sin importancia en otros. En los ejemplos antes dados, especialmente en lo que respecta a las decisiones y promesas de un gobierno, ser coherente con las propias declaraciones y con los planes es sinónimo de responsabilidad, y es un rasgo que los ciudadanos buscan en sus dirigentes para poder confiar en ellos.



Sin embargo, la vida se compone de miles de situaciones triviales, tales como escoger un sabor de helado o un color de zapatos, y de ninguna manera un cambio repentino o una contradicción en tales decisiones puede representar un rasgo negativo de una persona, ni una amenaza para la seguridad de quienes lo rodean, a pesar de ser ejemplos válidos de falta de coherencia.


El Cosismo.

Por tendencia al menor esfuerzo pensante, la palabra cosa se emplea cada día más. Con ese "comodín" se designa todo: lo material y lo inmaterial, lo simple y lo complejo, lo preciso y lo impreciso, lo animado y lo inanimado.

Ejemplos de cosismo:

Esto es cosa suya (asunto, preocupación, interés)
El altruismo es cosa rara (virtud, cualidad, conducta)
Dígame una cosa: (esto: lo siguiente:)
Hace muchas cosas bellas (labores, obras, objetos)
¡Son cosas de la vida! (sucesos, aconteceres, hechos)
Administra la cosa pública (intereses, asuntos)
Trajeron cosas para comer (comestibles, alimentos)
Le creció una cosa dura (callo, quiste, verruga)
Traiga las cosas para escribir (útiles)

La cosa es acertar (lo difícil).

En términos generales, el ."cosismo" resta calidad a lo redactado. Sólo son justificables algunas de sus formas cuando deben hacerse concesiones a la naturalidad.

El Boom Latinoamericano.

Boom Latinoamericano.

 Fenómeno literario y editorial surgido en los años 60 y 70 del siglo XX en América Latina. En ese periodo, un grupo de jóvenes autores rompieron el esquema tradicional de la literatura, con el realismo mágico como común denominador y con una riqueza narrativa que sacudió los cimientos de Europa.

Antecedentes del movimiento.

Los antecedentes históricos del Boom, están estrechamente vinculados a la tensión política vivida durante los años 1960 y 1970. El clima político fuertemente influenciado por la Guerra Fría, sirvió de antesala para los escritores del boom latinoamericano y dio paso a una corriente de ideas e ideologías que definió el contexto de lo que más tarde se conocería como el boom latinoamericano.

La Revolución Cubana de 1959 y los intentos frustrados de Estados Unidos por invadir la Bahía de Cochinos, son hechos considerados como la apertura de este ciclo.

Orígenes.

En su mayoría, los críticos concuerdan en que el boom comenzó en algún momento del 1960, el desacuerdo se da a la hora de considerar la primera novela del boom. Algunos nombran a Rayuela, de Julio Cortázar, aunque por otra parte, otros nombran a La ciudad y los perros de Vargas Llosa.

La escritora y periodista argentina Luisa Valenzuela, en el documental El Boom Latinoamericano, la Mundialización de la Literatura de América Latina, señaló que el crítico literario Emir Rodríguez Monegal fue quien armó toda la estructura y acuñó por primera vez la palabra boom para reunir a todos estos escritores latinoamericanos, que en realidad eran amigos entre sí.

Características.

Tratan al tiempo de una manera no lineal, suelen utilizar más de una perspectiva o la voz narrativa y cuentan con un gran número de vocablos (la impresión de nuevas palabras o frases), juegos de palabras e incluso blasfemias. Lingüísticamente segura de sí misma, se utiliza la lengua vernácula, sin excusas.

Otras características notables del boom latinoamericano son el tratamiento de los ajustes, tanto rural y urbano, el internacionalismo, el énfasis tanto en la histórica y la política, así como la identidad nacional, el conocimiento de hemisferio en todo el mundo, así como las cuestiones económicas e ideológicas; las polémicas, y la oportunidad. La literatura del Boom latinoamericano rompe las barreras entre lo fantástico y lo mundano, la transformación de esta mezcla en una nueva realidad. Muchas novelas que corresponden a la época del Boom latinoamericano, no tienen orden cronológico de los sucesos que ocurren en él.

Autores fundamentales.

Gabriel García Márquez (1927): Uno de los fundamentales en el surgimiento del movimiento; creador del realismo mágico y autor de numerosas obras que se encuentran dentro de este género, entre las que destaca Cien años de soledad.

Julio Cortázar (1914–1984): Es uno de los autores latinoamericanos más abierto que haya existido. Con especiales dotes para el relato y la prosa poética. Además ofreció una novela rioplatense sumamente novedosa, diferente a lo propuesto por los autores del "boom" pero indudablemente igual de relevante.

José Donoso (1924–1996): Se encontró absolutamente ligado a otros escritores del "boom", sin embargo más tarde se separó de este grupo. Sus obras más destacadas sin lugar a dudas fueron El obsceno pájaro de la noche y Casa de campo.

Mario Vargas Llosa (1936): Se lo considera el autor más joven de este movimiento. En sus obras puede notarse una clara descripción de la sociedad peruana y un intento de acercarse a la humanidad de las personas para comprender los diferentes sucesos históricos y culturales. Entre sus obras, las que le ubican dentro del "boom" latinoamericano irremediablemente son La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral.

Carlos Fuentes: No sólo escribió algunas de las novelas más importantes de la época, también fue un crítico y publicista de Latinoamérica. Dijo que «el llamado Boom, en realidad, es el resultado de cuatro siglos, literariamente, llegado a un momento de urgencia en que la ficción se convirtió en la manera de organizar las lecciones del pasado».

«Con los grandes del boom no podemos sentir más que agradecimiento: fueron ellos los que nos abrieron las puertas del mundo y de los lectores. Nos quitaron complejos de idiotas o de subdesarrollados. Nos mostraron caminos literarios completamente nuevos, y no para seguirlos por el mismo sendero, sino para buscar salidas nuevas en cualquier encrucijada.»

Héctor Abad Faciolince

Impacto cultural.

El boom como movimiento literario, generó un impacto inmediato en el mundo cultural de la época, estimulando el interés mundial por la literatura latinoamericana. 

El mercado editorial influenció mucho en la importancia del impacto generado por este movimiento en el resto del mundo, ya que la traducción y buena comercialización publicitaria, desempeñaron un papel importante en el éxito de los escritores y sus obras.


La trascendencia del impacto generado por el boom es percibido en la estructura de la literatura actual, así como en lo que muchos consideran el nacimiento del Realismo Mágico. El boom influyó y dio origen a otros movimientos posteriores, cuya preponderancia aún se percibe en las corrientes literarias actuales en América Latina. Entre las corrientes literarias surgidas a partir del boom, se puede destacar el post-boom.


El párrafo.

Es una unidad comunicativa formada por un conjunto de oraciones secuenciales que trata un mismo tema. Está compuesto por un conjunto de oraciones que tienen cierta unidad temática o que, sin tenerla, se enuncian juntas. Es un componente del texto que en su aspecto externo comienza con una mayúscula y termina en un punto y aparte. Comprende varias oraciones relacionadas sobre el mismo subtema; una de ellas expresa la idea principal.


En muchas obras cultas, en cuanto escritas, todo parágrafo o párrafo suele ser indicado con el signo tipográfico llamado muchas veces calderón representado gráficamente de este modo.


Características principales.


Un párrafo está formado por una o varias oraciones con estas características:


Oración principal.

El párrafo está constituido por una oración principal que puede ser distinguida fácilmente, ya que enuncia la parte esencial de la cual dependen los demás. Es posible decir entonces que la oración principal posee un sentido esencial del párrafo. La oración principal puede aparecer en el texto de forma implícita o explícita. Cuando la oración principal está implícita, ésta no aparece por escrito en el párrafo y es necesario deducirla. En cambio, la explícita sí la encontramos escrita y podemos encontrarla al principio, en el medio o al final del párrafo.

Oraciones secundarias.

Pueden ser de dos tipos: de coordinación y subordinación. Son coordinadas aquellas que están unidas mediante conjunciones y posee en sí mismo un sentido completo. Son subordinadas aquellas que solo adquieren sentido en función de otra.

Unidad y coherencia.

Consiste en la referencia común de cada una de sus partes, es decir, que la oración principal como las secundarias se refieren a un solo hecho. La coherencia es la organización apropiada de las oraciones de tal forma que el contenido del párrafo sea lógico, claro y se entienda.
En la literatura de ficción, el párrafo es algo más abstracto y depende su configuración de la técnica del escritor y de las características de la acción en la narración. La ordenación de las diferentes frases dentro del párrafo es más libre y lo más relevante, la frase con mayor peso narrativo, puede aparecer al comienzo, en el medio o al final.
Un párrafo puede ser tan corto como una palabra o abarcar varias páginas.

Tipos de párrafos.

Narrativos.

Llamado también cronológico, está formado por una secuencia de afirmaciones que no requieren garantía o demostración de sus habilidades. Es típico de una noticia, una crónica o un cuento en el que se expongan hechos en orden cronológico. Pueden aparecer conectores de tipo temporal como: después, luego, hace un mes, para comenzar, a continuación, finalmente, pero la exposición de la secuencia de hechos depende más a menudo de su posición en el texto.

Descriptivos.

Se presenta a través de las palabras la capacidad sensomotora de un ser humano. Un párrafo descriptivo potencia el uso de la palabra y presenta una imagen sensorial ante los lectores-receptores. A través de un párrafo descriptivo, un autor utiliza todos sus sentidos para delinear los atributos de los objetos y sucesos percibidos. Mientras más detalle el autor los sentidos utilizados en su delineamiento de lo percibido, mejor será la imagen del lector-receptor sobre lo descrito.

Argumentativos.

Tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin de persuadir a un receptor. La finalidad del autor puede ser probando o demostrando una idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al receptor sobre determinados comportamientos, hechos o ideas. Es cuando hay una discusión entre dos o varias personas sobre alguna idea o hecho.

Expositivos.

Sirve para explicar o desarrollar más ampliamente el tema que se está presentando. Estos suelen ser más extensos y abundantes, dependiendo de la complejidad del tema o del concepto que se esté explicando.

Relativos.

Las ideas se presentan de manera relativa, por lo tanto la interpretación de dicho párrafo es diferente para cada lector y a diferencia del párrafo argumentativo, éste es utilizado frecuentemente en los ensayos científicos, puesto que la naturaleza de dichos trabajos se presta para generar controversia y confusión.

Comparación o contraste.

Consiste en comparar objetos o ideas con el propósito de diferenciar o decir sus semejanzas. Algunas expresiones de este párrafo son: "con respecto a" o "a diferencia de".

Enumeración.

Se enumeran situaciones de manera que vamos de lo más importante a lo menos importante.

Dialogado.

Un texto dialogado es una conversación entre un hablante y un oyente que van alternando estos papeles.

Es importante mencionar que muchas veces los textos utilizan varios tipos de párrafos, es decir que por ejemplo, un artículo en el periódico puede ser descriptivo, expositivo y narrativo al mismo tiempo.

Manejo de conflictos.



Es la habilidad para mediar en un proceso de enfrentamiento entre dos o más personas, hallar soluciones pacíficas y establecer acuerdos que beneficien a las partes implicadas. Toda situación conflictiva debe ser tratado por medio de la negociación.

Se entiende que es el conjunto de estrategias y actividades que procuran prevenir una escalada de tensiones y transformar relaciones de confrontación en relaciones de colaboración y confianza para la convivencia pacífica, justa y equitativa.

Concordancia.



Es un recurso de las lenguas para marcar las relaciones gramaticales entre los diversos constituyentes mediante referencias cruzadas. Se lleva a cabo requiriendo que la palabra que ocupa una determinada posición sintáctica tome una u otra forma según algún rasgo determinado por otra palabra con la que "concuerda" en ese rasgo o accidente gramatical.


En muchas lenguas indoeuropeas con flexión la concordancia afecta por ejemplo a alguno de estos rasgos: género gramatical, número gramatical, caso gramatical o persona gramatical). También dentro de las lenguas europeas se distinguen al menos dos tipos de concordancia: la nominal y la verbal. En las lenguas romances, en griego y en lenguas eslavas existe la concordancia de polaridad, por la cual en una oración negativa los indefinidos que aparezcan deben tener forma negativa.


En el enfoque de la gramática generativa la concordancia gramatical ya sea dentro de un sintagma nominal (o sintagma determinante), la concordancia sujeto-verbo o la concordancia de polaridad, requieren que un elemento (el que obliga la concordancia) esté en una relación de reacción propia respecto a los otros elementos concordantes.